La Colonial Suites, un sueño cumplido

noviembre 08, 2021

Me gustan las historias de sueños que se cumplen. En esta ocasión el sueño era reformar una antigua casa para alojar a huéspedes en su interior. Alyson es una enamorada de Vegueta, así que el lugar estaba claro. Encontrar la casa no fue tan fácil. Cuando hoy la vemos reformada, cuesta creer que no fue amor a primera vista, pero no lo fue. De hecho, fue la última de las opciones, pero les ha quedado tan bonita que cualquiera lo diría. No fue una relación fácil. Ya hemos dicho que no hubo feeling al verla, pero es que después la vivienda seguía enseñándoles los dientes. Fue una venta lenta, repleta de obstáculos, pero a veces los sueños que más cuestan son por los que más merece la pena luchar. La obra duró dos años y llegó una pandemia, el destino no quería ponérselo fácil a esta pareja. Además, nunca se habían dedicado a nada parecido. Ella es periodista y él economista. No todo fueron espinas, la casa poco a poco también fue regalándoles sorpresas, como el precioso entramado de vigas de madera escondido tras el falso techo. Intentaron recuperar la mayoría de los elementos de la casa y los que no, como las baldosas hidráulicas, decidieron replicarlas en Marruecos. Cada pieza tiene historia. Todos los muebles y artículos han sido restaurados y conservan esa huella del paso del tiempo. La antigua vivienda, de un siglo de vida, ahora alberga cuatro preciosos apartamentos independientes en los que disfrutar de unos días de descanso o incluso semanas o meses. Un lugar ideal, por ejemplo, para trabajadores en remoto. 

Al entrar sientes que escapas del ruido y te adentras en un remanso de paz. Es tremendamente cálido y acogedor. Muy alejado de hoteles fríos sin alma. Su propietaria es amante de la decoración y de Marruecos, y se nota en el resultado. Hay muchos detalles que te recuerdan a los tradicionales riads de Marrakech. La idea de sus dueños es que sientas la energía que ellos han derrochado en este proyecto cuando te alojes en La Colonial Suites. Sus dos hijos, Enrique y Damián, también se implicaron totalmente en la obra; no solo con apoyo moral, también lijaron y pintaron muebles con sus propias manos. 

Fueron fieles en todo momento a su idea, como con la escalera, tan protagonista. La ves nada más se abren las puertas de la casa y te acompaña hasta la azotea, con sus espectaculares vistas a la catedral. Tenían muy claro cómo la querían. Alyson la había diseñado en su cabeza y no quería cambiar ni un detalle, y continuaron con la idea aun cuando varias personas les dijeron que era imposible de realizar; siguieron y siguieron hasta que alguien dijo que sí, que la podía hacer realidad. 

Este maravilloso rincón de la ciudad acaba de abrir sus puertas y ya ha tenido las primeras reservas. Y eso que no están en ninguna plataforma, ni Booking ni Airbnb, solo desde su propia web. Basta visitar su cuenta de Instagram para enamorarte de este lugar. Así me pasó a mí. 

La Colonial fue un hijo muy deseado. Tanto, que ya tenían el nombre, incluso antes de adquirir la casa. Me alegra que ese deseo se haya hecho realidad. Solo puedo desearles lo mejor en esta nueva andadura.













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