lunes, 7 de mayo de 2018

Neodimio 60, un lugar con buena química

 

Quienes me conocen saben que cuando algo me apasiona no puedo resistirme a ir una y otra vez, y a recomendarlo a todo el que me encuentre. Si hay un lugar que me ha pegado fuerte en los últimos meses, ese es Neodimio 60. Desde el primer día que lo probé, se coló entre mis tres restaurantes preferidos, y a las pocas semanas, tuve que reconocer que ya era mi favorito. 

Lo tiene todo. Es pequeño, agradable, cercano, la cocina es extremadamente deliciosa, la coctelería increíble (aquí me fío de mi chico, porque yo no bebo) y sus dueños, son de esa clase de personas a las que consideras casi genios, pero son tan amables y humildes que hacen que todo parezca sencillo. 




Lo reconozco, me costó aprenderme el nombre. No lo pusieron fácil, pero la historia merecía la pena. Tienen tan buena química entre ellos que tenía que ser un elemento de la tabla periódica. Y Neodimio 60, que pertenece a las tierras raras, es el único que contenía sus iniciales, las de Nayra y Daniel, así se llaman nuestros magos. 

El proyecto nace del deseo de disfrutar de lo que hacen, y se nota, y también de hacer disfrutar al cliente, y de eso doy fe. 





Nayra, de Las Palmas de Gran Canaria, comenzó a trabajar en el bar de un hotel por casualidad. Allí nació su interés por los destilados. Comenzó a formarse y abrió un blog, en principio por diversión. En ese camino pasó un tiempo en Barcelona donde conoció a Daniel. Al año de conocerse, decidieron ir a vivir a Londres donde descubrió un nuevo mundo de ideas y experiencias. Se empapó de la coctelería clásica y cuanto más descubría y conocía, más crecía su respeto por los destilados y su filosofía por hacer sentir especial a cada cliente. 





Daniel es italiano pero argentino de nacimiento. Desde pequeño siempre tuvo curiosidad por el sabor y el olor de los ingredientes. Muy pronto descubrió que cocinar es lo que realmente le gustaba hacer. Estudió cocina en el norte de Italia, y tras vivir en distintas ciudades y conocer diferentes tipos de cocina, como la francesa o la japonesa tradicional, decidió emprender junto a Nayra esta aventura llamada Neodimio 60





En ambos destaca el respeto por el producto. Su filosofía es minimalista y purista, y expresa al máximo lo que sienten por su profesión, que les apasiona. Y eso se nota en cada cóctel y cada plato que llega a la mesa. Su oferta sorprende. Cada quince días cambian la carta y todos los platos que he probado, y son muchos, me han logrado convencer. Mezclas curiosas y atrevidas pero donde el producto sigue siendo el protagonista. Simple a la vista y complejo en el paladar. Un diez también para la presentación. Si van, no se resistan a pedir el pan. Simplemente, el mejor que he probado. Solo por él ya merece la pena repetir. 





Ellos insisten en que nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de sus padres, a los que agradecen su ayuda. Yo no puedo estar más agradecida a ellos por dar a luz este proyecto tan maravilloso, y hacerlo, además, tan cerca de mi casa. Hay restaurantes que se hacen un hueco en tu estómago, otros en tu cerebro y otros, muy pocos, llegan a tu corazón y te tocan el alma. Neodimio 60 ha llegado a toda mi anatomía. 


Con la cocina me pasa algo maravilloso. No solo la disfruto en el momento en que saboreo cada bocado, sino que esa sensación me dura para siempre, cada vez que lo recuerdo. 




Ana, te tendré que agradecer siempre la recomendación. Gracias a ti lo conocí y por tu culpa ya tengo un nuevo vicio. 

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