martes, 14 de junio de 2011

Aires de La Provenza



Es cruzar el umbral de la puerta de Trianón y ya te sientes en otro lugar. La primera sensación que sentí cuando fui por primera vez es la misma que se repite cada vez que acudo a visitar a Elena. Es como entrar en un lugar mágico, como viajar a La Provenza sin salir de Las Palmas de Gran Canaria. El olor a lavanda te acompaña desde que entras y mires donde mires encuentras algo especial que te traslada a un mundo de viajes y fantasía. Es como encontrar una pequeña y delicada tienda francesa en medio de la calle de los Balcones.

Un pequeño campo de lavanda en la ciudad. Una flor que da un aire aún más romántico a una tienda de por sí encantadora.

Estas lámparas son uno de los grandes amores de mi vida. La unión entre un elemento tan rústico como una soga y otro tan elegante y frágil como el cristal hace de este objeto algo especial. Las hay de varios colores y no sabría cuál elegir. Simplemente me encantan.

En la tienda también se venden muebles de jardín, preciosos manteles de lino y complementos, como bolsos y las zapatillas de esparto que ven en la imagen. Ella elige las telas y las confeccionan en Mallorca.


El escaparate lleno de color siempre te invita a entrar. En este caso vemos un ejemplo de las camisetas que pinta a mano la hija de Elena y también de las velas que nunca faltan en la tienda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario