sábado, 9 de julio de 2011

Gente amable


Me he sentido a gusto en todos y cada uno de los países que he visitado (que son menos de los que desearía), pero si tengo que elegir dos por la amabilidad de sus gentes me quedo con Escocia y Holanda. De Amsterdam siempre recordaré sus eternos canales, sus museos, su peculiar modo de vivir sin contirnas, pero sobre todo sus habitantes, capaces de dejar cualquier cosa que estén haciendo por ayudarte. Si estás perdido en esta preciosa ciudad, sólo tienes que hacer una cosa: saca un mapa y se desvivirán por guiarte a tu destino.


No sé a ustedes, a mí no me parece un mal lugar para tener una terracita privada y con vistas.


Es curioso, ni siquiera recuerdo lo que comí en este restaurante, pero sí una cosa: me sentí genial. Sin duda una grata experiencia.


Y por supuesto una bicicleta, y digo por supuesto no sólo porque estemos en Amsterdam sino también porque no sé por qué extraña razón en muchas de las fotos que hago, incluso en los cuadros que compro suele haber una bici más o menos escondida. Un enigma que aún debo resolver.

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