sábado, 11 de junio de 2011

Eterno Síndrome de Stendhal

Cómo no enamorarse de Florencia una y otra vez. Si algún rincón en el mundo tiene verdadera magia es éste.
Esta ciudad me emocionó a primera vista, pero fue al ver el Ponte Vecchio cuando realmente me inundó una sensación que nunca antes había sentido por un lugar. Estaba totalmente enamorada. Amigo Stendhal, ¡cómo te entiendo!
Cómo no emocionarse con una ciudad en la que hasta el asfalto se convierte en arte. Arte, arte y arte, Florencia rezuma belleza por cada rincón. 

 La belleza se encuentra en todas partes. Hasta en la sombra de una farola proyectada en la pared.

1 comentario:

  1. Yo estuve en Florencia y tuve la misma sensación que tú. Espero repetir algún día.

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